Ston es uno de esos pueblos que no necesitan un día entero, pero sí merecen una mañana tranquila. Es compacto, bonito, con historia potente y fácil de recorrer incluso con niños. La clave está en no querer hacerlo todo, sino elegir bien.
En esta ruta te contamos cómo organizar una mañana recorriendo Ston, combinando paseo, historia y planes sencillos que encajan bien en un viaje por el sur de Croacia.
Nuestra mañana en Ston
Después de desayunar en Dubrovnik, salimos hacia Ston y dedicamos la mañana completa a recorrer sus calles y murallas. Calcula unas 2–3 horas para disfrutar con calma, subir a las torres, asomarte a las salinas y respirar las vistas del Adriático sin prisas. Caminar por las murallas no es solo “verlas”. Es recorrerlas, sentir el desnivel, el viento y el silencio. Hay tramos exigentes y escaleras empinadas, momentos en los que te paras no por cansancio, sino para disfrutar de las vistas… o para recordar que no estás en un videojuego y que sí, las piernas sienten.
Paseo por el casco histórico de Ston
Empieza la mañana paseando por el centro histórico, rodeado por murallas y con ese aire medieval que se mantiene intacto. Las calles son tranquilas, llanas y agradables, perfectas para recorrerlas sin prisas.
Aquí merece la pena fijarse en:
- Las murallas bajas que rodean el pueblo
- Las puertas de entrada históricas
Las pequeñas plazas donde sentarte un rato
Es un paseo corto, pero muy agradable, ideal para arrancar el día sin cansar a nadie.
Subida (opcional) a las murallas
Si os apetece algo más activo, este es el momento de enlazar con el plato fuerte del pueblo: las murallas de Ston.
👉 Si quieres hacerlo con calma y saber hasta dónde merece la pena subir, aquí te lo explicamos todo en detalle:
Las murallas de Ston: recorrido, precios y consejos.
(No es obligatorio hacerlas enteras; subir un tramo ya merece la pena).
Las salinas de Ston: el origen de todo
Las salinas de Ston son uno de los grandes motivos por los que este pueblo fue tan importante. Siguen en funcionamiento y se pueden visitar parcialmente.
Ver las salinas ayuda mucho a entender:
- Por qué se construyeron las murallas
- La importancia económica de Ston durante siglos
El paisaje tan particular de la zona
💡 Con niños: no es una visita larga ni pesada, más bien una parada curiosa para explicarles “de dónde sale la sal”.
Dónde comer en Ston
Tras la visita, hicimos una parada para comer en Stagnum, un restaurante local cerca de Ston donde probar productos frescos de la región, como las ostras o los mejillones a la “buzara”. Después de comer, nos tomamos un helado en Dardin resturante callejeando por el pueblo de Ston y el fuerte Kaštio y nos dirigimos al ferry de Orebić, que cogimos a las 3:30 de la tarde, listos para cruzar a korkula.
¿Cuánto tiempo necesitas para recorrer Ston?
En total, todo el tramo Dubrovnik → Ston → comida → ferry nos llevó unas 4 horas, pero lo bueno es que fue un viaje sin prisas, disfrutando de cada parada como un destino en sí mismo. Porque sí, la paciencia es la mejor compañera de viaje… sobre todo cuando tienes escaleras medievales de por medio.
- Casco histórico + salinas: 1 – 1,5 h
- Murallas (tramo corto): +1 h
Mali Ston: +30–45 min
👉 En total, una mañana perfecta, sin prisas ni agotamiento.
Por qué merece la pena incluir Ston en tu ruta por Croacia
- Porque está muy cerca de Dubrovnik, a 1 hora en coche y no está masificado, en todas las murallas nons encontramos a dos parejas sólo.
- Porque combina historia, paisaje y autenticidad.
- Porque es uno de esos lugares que no esperas y que recuerdas.
Porque te demuestra que Croacia va mucho más allá de sus destinos famosos.
Consejos prácticos
- Lleva calzado cómodo: no es un paseo llano.
- Evita las horas centrales del día en verano.
Combina la visita con un paseo por Ston o una comida en Mali Ston (famoso por sus ostras).
- Y sí, haz fotos… pero recuerda disfrutar del momento sin sentir que tienes que colgarlo todo en Instagram. La muralla no se ofende si no la taggeas.
Ston, sin prisas
Las murallas de Ston no se disfrutan corriendo ni haciendo la foto y marchándose. Se disfrutan paso a paso, entendiendo por qué se construyeron y dejando que el paisaje haga su trabajo.
Uno de esos lugares que no gritan, pero se quedan en la memoria. Y oye, si al final te pones a contar torres y escalones… no te preocupes, te pasa a todos los mortales curiosos que caminan por Ston.



