Carpe Diem en Hvar: cuándo tiene sentido ir con un niño… y cuándo no

Carpe Diem es probablemente el chiringuito más famoso de las islas Pakleni. Música, ambiente relajado–festivo, gente guapa, barcos fondeados alrededor y esa sensación de estar “en el sitio”.
No es un lugar pensado para familias, eso está claro. Pero eso no significa que no pueda encajar, dependiendo mucho de qué familia seas y cómo vayas.

Nuestro punto de partida

Nosotros somos una familia aventurera y muy activa. No nos gusta perdernos nada por sistema y nuestro hijo, con 4 años, es bastante todoterreno. Le incluimos en planes que, en principio, están pensados para adultos, siempre que veamos que no hay peligro real ni incomodidad para nadie.

Y Carpe Diem nos pareció uno de esos planes.

Cómo es Carpe Diem realmente

Carpe Diem es un chiringuito con música en la isla de Marinkovac, al que se llega en barco. El ambiente es claramente de grupos de amigos, parejas, viajeros sin niños. No vimos otros niños ese día, pero tampoco fue un problema.

Este sitio es puro veranito estilo ‘Hombres, mujeres y viceversa’: gente joven, morenos perfectos, cuerpos de revista y ganas de ligar y pasarlo bien. Muy de moda, muy chic… pero nuestro rollo con Nacho, no pegaba mucho allí. No es lo mismo venir en plan familiar que en plan ‘coqueto por el sol’.  También tengo que decir que no era un desfase. Coincidió con la hora de la comiday la gente estaba tranquila.

Dicho esto, el garito me encantó: la decoración, la música chillout, las vistas… todo tenía un rollo súper cuidado que se disfrutaba aunque no vinieras a ligar.

Al entrar en Carpe Diem lo primero que llama la atención cuando llegas en barco es el columpio con las letras enormes: un fotón obligatorio antes de continuar. Desde ahí te adentras en la terraza principal, abierta al mar, donde las mesas y sofás parecen colocadas para que todos disfruten de las vistas mientras suena música chillout de fondo. Sigues caminando y llegas a la piscina, pequeñita pero perfecta para refrescarse, rodeada de tumbonas que invitan a tumbarse y disfrutar del sol. Y más allá, unas escaleras y pasarelas llevan a las rocas que caen directamente al agua: ahí la gente se sumerge, hace snorkel o simplemente se tumba al sol. Todo el espacio está diseñado para que mires al mar en cada momento, con una decoración elegante y minimalista que se mezcla con la sensación de verano y fiesta, pero sin perder el encanto chillout que lo hace especial.

Nuestra experiencia con un niño de 4 años

La experiencia fue sorprendentemente buena.

Nuestro hijo estuvo feliz todo el rato:

  • Había una zona de rocas donde podía subir, bajar y saltar al agua.
  • Una escalera para entrar y salir del mar con facilidad.
  • Agua tranquila, sin prisas, sin estrés.
  • Mesas libres, y sensación de poco agobio (era juenio y se notaba).

Mientras nosotros tomábamos algo y disfrutábamos del ambiente, él iba a su ritmo.
No molestó a nadie, no invadió espacios ni rompió el ambiente. Simplemente estaba allí, disfrutando. Y todo sea dicho, con unos dibus que le dejan quietito, quietito.

👉 Punto importante: no era un niño correteando por las mesas ni gritando. Eso marca la diferencia.

El tema del ambiente adulto (importante)

Ese día, además, había un concurso de pintura sobre cuerpos desnudos, y se podía ver a los artistas pintando en directo. Un festival Bodypainting: los maestros mundiales del bodypainting estaban en Hvar. ¡una chulada que hacía el ambiente aún más espectacular!

¿Fue incómodo? Para nosotros, no.

No era sexual, no era explícito, no había morbo. Era más una exhibición artística, muy natural. Nuestro hijo lo vio con total normalidad, sin darle más importancia de la que tenía.

Aquí entra mucho en juego:

  • cómo vivas tú estas cosas.
  • cómo se las transmitas a tu hijo.

Cuándo SÍ tiene sentido ir a Carpe Diem con un niño

Carpe Diem sí puede encajar si:

  • Sois una familia abierta, viajera y flexible
  • Vuestro hijo es tranquilo y se adapta bien
  • Vais de día, no a última hora
  • Entendéis que no es un plan infantil, sino compartido
  • Os sentís cómodos en ambientes mixtos, no solo “family friendly”

En ese contexto, no te sientes fuera de lugar. Nosotros, desde luego, no lo sentimos.

Cuándo NO lo recomendaría

No es buena idea si:

  • Buscas un sitio claramente familiar.
  • Te incomoda cualquier ambiente adulto.
  • Tu hijo necesita correr, gritar o ser el centro.
  • Te agobia sentir que “no encajas”.
  • Esperas un chiringuito pensado para niños (no lo es).

En esos casos, hay muchas calas en Pakleni infinitamente mejores.

Conclusión honesta

Carpe Diem no es un sitio “para ir con niños”. Pero tampoco es un sitio prohibido para ellos.

Es un lugar que encaja solo con cierto tipo de familia: abierta, relajada, sin miedo a mezclar planes y sin necesidad de compartimentarlo todo.

Para nosotros fue una parada distinta, divertida y natural.
No imprescindible.
Pero tampoco fuera de lugar.

Y eso, viajando con niños, ya es mucho decir.

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